Crítica de ‘Saw I’, el juego que revolucionó el cine de terror 

Dos jóvenes australianos, una idea fantástica compartida, y un sueño por cumplirJames Wan y Leigh Whannell, no contaban con grandes recursos ni con una producción gigantesca detrás, pero sí con una historia que querían llevar a la pantalla a toda costa, y con hambre de continuar construyendo ese sueño. En nuestra crítica os contamos más sobre Saw I.

Con un rodaje realizado en tan solo dieciocho días ambos consiguieron transformar una pequeña película independiente en el inicio de una de las sagas de terror más reconocibles dentro del género. Tan solo invirtieron aproximadamente unos 7.000 dólares para filmar el corto de prueba Saw 0.5 con el que viajaron a Hollywood. La productora Twisted Pictures apostó por ellos e hipotecó sus oficinas para financiar los 1.2 millones del presupuesto restante. Los creadores renunciaron a un sueldo inicial a cambio del 25% de las ganancias, una jugada magistral, que los volvió millonarios tras el éxito en taquilla

La película que revolucionó el cine de terror de los 2000

Dos hombres despiertan encerrados y encadenados en un baño industrial con un cadáver aparentemente sin vida entre ellos. Mientras un reloj marca el paso del tiempo ambos deberán descubrir qué los ha llevado hasta allí y qué relación tienen con el macabro juego del que se han convertido en participantes. 

Una situación tan sencilla como inquietante que se convierte, desde el primer momento, en el punto de partida de una carrera contrarreloj en la que cada descubrimiento puede cambiarlo todo.

A partir de ahí, Saw I construye una historia sólida en la que el misterio, las persecuciones, las extorsiones y las decisiones contrarreloj se entrelazan para ir revelando poco a poco quién mueve los hilos. La película juega constantemente con la información que ofrece al espectador, manteniendo la tensión mientras las piezas comienzan a encajar y la historia va descubriendo una trama mucho más compleja de lo que parecía en un principio.

La premisa de las trampas que llevó el terror al límite

La película parte de una premisa aparentemente sencilla, pero tremendamente efectiva, y consigue convertir un espacio tan reducido como un viejo baño industrial en un escenario claustrofóbico, incómodo y lleno de secretos. La suciedad, la iluminación, los silencios y la sensación constante de estar encerrado hacen que el propio escenario transmita miedo incluso cuando no está ocurriendo nada.  Cada objeto parece tener un significado y cada detalle puede esconder una pista, haciendo que el espectador observe la pantalla con la misma desesperación que sus protagonistas.

Para mí, esa es precisamente una de las grandes virtudes de Saw I, no necesita mostrarlo todo para generar terror. La película juega con la imaginación del espectador y utiliza el suspense para construir una tensión que va aumentando poco a poco. A medida que la historia avanza, el misterio se vuelve cada vez más oscuro y las preguntas comienzan a acumularse, hasta crear una experiencia que consigue mantenerte completamente enganchado.

Por eso considero que la primera película de la saga Saw destaca tanto. No es solamente una película de trampas y sangre, sino un thriller psicológico con una atmósfera muy particular, una historia que sabe utilizar sus personajes, su escenario y su misterio para construir una experiencia realmente angustiosa. Y precisamente por eso consiguió dejar una huella tan importante y convertirse en el comienzo de una saga que, años después, seguiría siendo reconocida por su identidad y por su manera de entender el terror.

El nacimiento de Jigsaw

Además, la película sienta las bases del origen de uno de los personajes más reconocibles del género: John Kramer; también conocido como Jigsaw. Su presencia se construye inicialmente desde el misterio, convirtiéndolo en una figura casi invisible que parece estar detrás de cada movimiento, cada pista y cada prueba. 

Precisamente esa manera de presentarlo hace que su figura resulte todavía más inquietante; porque durante gran parte de la película el espectador no sabe realmente quién es ni hasta dónde puede llegar. Jigsaw no necesita estar constantemente en pantalla para sentirse presente, su sombra está detrás de todo.

Es un filme bastante entretenido y siniestro, de esos que consiguen mantenerte pendiente de la pantalla prácticamente durante todo su metraje. Si buscas una película que te ofrezca un buen rato de tensión, misterio y angustia sin recurrir constantemente a sustos baratos, Saw I es, sin duda, mi recomendación. Su terror nace más de la situación, de la incertidumbre y de la sensación de peligro constante que de los típicos jumpscares, haciendo que la experiencia resulte mucho más incómoda y atrapante.

Es una película que te hace pensar, sospechar y permanecer atento a cada detalle, mientras la tensión va aumentando poco a poco. Una recomendación imprescindible si quieres disfrutar del terror desde una perspectiva más oscura, retorcida y psicológica.

Crítica rápida de Saw I, ¿por qué ver la película?

  • Cualquier fan del terror debería verla.
  • Una historia original que marcó el cine de terror de los 2000.
  • Una premisa y una trama que prometen sumergirte en los orígenes de John Kramer.

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