¿Quién no ha soñado alguna vez con tener a la pareja perfecta? Wicker marca un antes y un después cuando propone que se puede hacer un hombre con mimbre y quedarnos tan a gusto; si quieres saber más, sigue leyendo nuestra crítica.
La película dirigida por Eleanor Wilson y Alex Huston Fisher se basa en el cuento «The Wicker Husband» de Ursula Wills-Jones (2008). Esta fábula nos cuenta la historia de la pescadera del pueblo (Olivia Coleman), quien vive como una marginada y ya harta de la situación decide encargar al artesano local (Peter Dinklage) que le fabrique un marido de mimbre (Alexander Skarsgård) para así sentirse acompañada y hacer callar a aquellos que la critican.
Cuando el hombre de mimbre resultar ser de lo más espectacular que ha podido imaginar sus habilidades despiertan algo en el interior de la pescadera. Es así como lo que comienza como un plan sencillo se convierte en el malestar de los vecinos y acaba desencadenando en un romance alocado y una oleada de celos hacia ellos.
Un romance fabricado, pero perfecto
Desde el comienzo se ve como la pescadera es tratada con desprecio hasta que un día aparece con un hombre del brazo con el que se ha casado. Demuestra que si alguien lucha por algo puede conseguirlo y que no hay que mantenerse siempre dentro del mismo patrón.
A partir de ahí la gente cambia sus comentarios y pasan a mirarla de otra forma. Todo el pueblo pasa del desprecio a la envidia. Y es que Wicker no solo habla de una mujer que busca el amor y ser querida además de lo difícil que es encontrar algo así. Habla, siempre con un toque de comedia, sobre el sexo, el matrimonio y lo absurdas que son en muchas ocasiones las convenciones sociales. Convenciones que da igual el momento o la época en la que estemos que parecen no cambiar por mucho que se luche contra ello.

La envidia que nace del éxito
Pero si hay unos temas que creo que rodean a la película son el de la envidia y los celos. Cuando esta mujer vende su pesca nadie le presta atención (solo la justa), pero cuando su vida cambia es juzgada de una forma completamente distinta y despierta en sus vecinos un deseo de querer desesperadamente lo mismo. Ellas quieren también al hombre perfecto, mientras que ellos quieren recibir ese deseo por parte de sus mujeres. Hay personas que incluso llegarán a más y que os invito a descubrir qué.
Tampoco me olvido de hablar de ese juicio que recibimos las mujeres constantemente y del patrón que “se supone” que debemos seguir. Además, como se ve en la película es un juicio constante ya que parece que se haga lo que se haga siempre va a haber alguien que opine para mal.
En definitiva, esta es una película de las que da que pensar aun pasados los días del visionado. Tiene una imagen súper cuidada y un reparto muy querido. Podéis ver Wicker a partir del 30 de octubre en cines. No veo una mejor forma de celebrar Halloween.
Crítica rápida de Wicker, ¿por qué ver la película?
- Es una fantasía de principio a fin.
- Olivia Coleman y Alexander Skarsgård son la pareja que no sabías que necesitabas.
- Es un romance que te llega al corazón.



