Nos acercamos a una nueva Semana Santa y nos gustaría recordaros una de las películas más impactantes que se han visto en los últimos años en la gran pantalla: La Pasión de Cristo; hablamos de ella en nuestra crítica.
Ahora que están en auge series como The Chosen o cintas de temática espiritual como la flamante ganadora de los Goya, Los domingos, no podemos olvidar una de las producciones más polémicas y sobrecogedoras del cine reciente.
Estrenada en 2004, bajo la dirección magistral de Mel Gibson, la acción nos sitúa en las últimas horas de la Pasión de Jesús de Nazaret, desde su apresamiento hasta la resurrección. Con un elenco internacional y grandes interpretaciones, en especial la de un sublime Jim Caviezel, la cinta tuvo un gran impacto social y fue todo un éxito comercial.
Rodada en lenguas antiguas (arameo, latín y hebreo) y con subtítulos, se le confirió un realismo extraordinario a todo el conjunto. Para quienes os den pereza las versiones originales, deciros que la película «se deja ver sola»: su fotografía impresionante y una banda sonora épica te sumergen de tal manera en la historia que apenas te darás cuenta de que ha llegado el final.
Realismo fiel
Mel Gibson recurrió a tres fuentes principales para mostrar la historia de la forma más fiel y verosímil posible: los evangelios canónicos, las visiones de Ana Catalina Emmerick y un profundo estudio sobre arqueología y lingüística. Todo esto, unido a unos efectos especiales artesanales y un maquillaje de última generación para la época, nos sumerge tanto en lo que estamos viendo que parece que seamos espectadores en primera persona de los acontecimientos.
El uso espléndido de los primeros planos nos hace partícipes de todo un abanico de sensaciones: dolor, tristeza o miedo, sentimientos que, llevados hasta límites insospechados, traspasan la pantalla y nos adentran en la acción en cada uno de los momentos narrados.

Como pincelada extra, me gustaría destacar unos instantes que pasan muy sutilmente, pero que, si os fijáis, os impactarán mucho: en algunos momentos los ojos de Jesús fueron retocados digitalmente para darle un color dorado especial, que nos muestra y recuerda con gran delicadeza la divinidad que realmente habita dentro de él.
Controversias
Después de su estreno, el film generó una auténtica tormenta mediática, «razón de más» para recomendarla y que opinéis por vosotros mismos. Entre muchas de ellas, se acusó al director de antisemita, llegando varias organizaciones judías a presentar denuncias por sentirse atacadas.
Como hemos dicho anteriormente, la cinta es muy dura visualmente y fue tachada en muchos medios incluso de gore. Es cierto que las escenas de la flagelación y la crucifixión son de una crudeza enorme. Buscando el realismo máximo en las escenas, el actor protagonista sufrió varios percances físicos: una luxación de hombro al portar la cruz, una neumonía debido a las bajas temperaturas y a las horas que pasaba casi desnudo en algunas secuencias, y lo más surrealista, la caída de un rayo que a punto estuvo de fulminar al bueno de Jim.

Recomendación final
La calidad de la producción, la banda sonora, la fotografía, las soberbias interpretaciones, la experiencia inmersiva y todo el misticismo que rodeó a la película hacen de ella un visionado casi obligado. Prepárate para ver algo diferente y ser testigo en primera fila de uno de los acontecimientos más impactantes de la historia, el cual se ha conseguido llevar a la gran pantalla de manera tan espectacular.
Crítica rápida de La Pasión de Cristo: ¿por qué ver la película?
- Muestra con un realismo extraordinario las últimas horas de Jesús de Nazaret, como nunca antes se habían visto.
- Cuenta con una banda sonora y una fotografía sobresalientes, lo que la convierte en una experiencia sensorial abrumadora, algo que le valió sendas nominaciones a los premios Óscar en ambas categorías.
- Tanto si eres creyente como si no, la película no te dejará indiferente.



