La nueva película de Kelly Reichardt, The Mastermind, llega a los cines españoles el próximo 31 de octubre y en nuestra crítica te contamos qué es lo que sucede cuando algo rompe la tranquilidad de un pueblo.
Primer paso: el plan
La trama nos traslada al Massachusetts del 1970 donde J.B. Mooney (Josh O’Connor), un padre de familia desempleado y ladrón de arte aficionado, planea su primer gran atraco.
The Mastermind comienza silenciosamente y tranquila, tal y como uno tiene que visitar un museo. Y es que ya vemos qué ritmo va a llevar la película cuando vemos a la familia en el museo y concretamente a J.B. Mooney robando una pequeña figura de un expositor. Su mujer (Alana Haim) y sus hijos (Jasper Thomson y Sterling Thomson) parecen ser sus cómplices perfectos, pero en realidad no saben nada.
Es ahí cuando J.B. tiene que encontrar a sus ayudantes perfectos que le ayuden en su plan maestro. O eso es al menos lo que intentará.
Segundo paso: el robo
Así nos queda una película dividida en dos partes: el antes del robo y el después. En el antes vemos al cerebro de nuestro protagonista maquinar el plan para llevarse varios cuadros de un famoso pintor. Lo quiere hacer a plena luz del día y con el museo abierto, erradicando esto en una parte más cómica o incluso en el cine del absurdo.
Ya en la segunda parte vemos la escapatoria y todo lo que conlleva el haber cometido un robo. Aquí la película se vuelve algo más profunda y con ese toque característico del cine de los 70 tenemos temas como la traición, investigaciones policiales, fugas y relaciones familiares.
Último paso: las consecuencias
Se agradece tener este tipo de películas de vez en cuando en las que, aunque la fotografía esté muy cuidada no hay saturación de color, hay espacio para los silencios y los sonidos naturales y todo va fluyendo solo. Sin embargo, no es una gran historia y en algunas ocasiones su ritmo lento no le favorece en nada y llega a ser aburrida.

Esto ocurre porque realmente no sabemos nada de los personajes, salvo unas pinceladas muy pequeñas. Y lo que más descuadra de todo es que tampoco conocemos las motivaciones de ellos, sobre todo qué es lo que lleva a J.B. a querer robar esos cuadros.
The Mastermind es una historia que quiere ser alternativa y llevar a la reflexión. Por ello os invitamos a descubrir por vosotros mismos esta historia a partir del 31 de octubre.
Crítica rápida de The Mastermind, ¿por qué ver la película?
- Una película que se toma su tiempo en presentarte la historia y merece la pena
- Se toma el robo muy en serio, pero no falta la comedia
- Los niños dan un toque fresco y divertido



