Crítica de ‘Cochinas’: celebra la sexualidad en el videoclub

La serie Cochinas se estrena el próximo 24 de abril en Amazon Prime y en la crítica te hablamos de ella. La ficción creada por Irene Bohoyo y Carlos del Hoyo nos enseña la historia de Nines (Malena Alterio) que se hace cargo del videoclub «Dorothy» antes de las llegadas de las plataformas (ambientada en 1998 en Valladolid) y cómo trata de rentabilizar el negocio a través de la sección de películas para adultos. Tendrá que luchar con la competencia franquiciada y con la mentalidad de vecinas y vecinos que se resistirán a este lugar de “cochinas” que no se rinde y celebra la sexualidad en el videoclub.

Una comedia al desnudo

Cine para adultos en VHS. Teniendo claro el negocio que Nines ostenta en el videoclub,  la serie no se esconde a la hora de enseñar cuerpos desnudos. Cada capítulo comienza con la parodia de una película porno que funciona como introducción. En ese sentido, salvando las distancias, me recuerda a la intencionalidad que tenía la serie de HBO, A dos metros bajo tierra, donde cada capítulo comenzaba con el fallecimiento de una o varias personas. Algo que tengo que reconocer de la serie es que fomenta la normalización de todo tipo de cuerpos, al mostrarnos la desnudez de varios personajes, masculinos y femeninos, alejados de cuerpos normativos. En ese aspecto la serie muestra la diversidad real de los cuerpos (como hacía Maspalomas con la sexualidad en la vejez) y celebra la sexualidad en el videoclub «Dorothy».

Respecto a esto la propia serie te avisa al comienzo con lo siguiente: «Esta producción contiene desnudez, simulaciones sexuales y algunos detalles potencialmente ofensivos, si la visión del cuerpo humano o la intimidad le resulta perturbadora, considere abandonar el visionado». Como he dicho anteriormente la serie no se esconde ni se avergüenza a la hora de mostrar los cuerpos, ni tampoco a la hora de hablar de sexualidad ni mostrarla; de nuevo de manera diversa aunque sin llegar —paradojicamente— a lo pornográfico. Si hay alguien que en 2026 se asuste al ver sexo gay, a que se hable de sexo oral, o al ver penes y pechos; claramente no es tu serie.

Una trama parcialmente ausente

Respecto a la trama de Cochinas no hay mucho que desarrollar. Como hemos indicado, Nines (el papel de Malena Alterio) tendrá que defender su negocio de algunas amenazas, pero sin incidir en ello. Son tramas muy ligeras, algunas de ellas solucionadas con brocha gorda, saltándose el desarrollo de los personajes. Es por ello que a veces nos encontramos con cambios en la actitud y disposición de ellos entre escena y escena. No todas son así, puesto que hay algunas resoluciones (especialmente el final del capítulo 2) que funcionan a la perfección.

En ese sentido es algo molesto el olvido que sufren algunos personajes (por ejemplo con el personaje de Celia de Molina) cuyas tramas te presentan y se retoman con pinceladas , otras que nunca llegan a arrancar y especialmente personalidades difusas que se contradicen en el mismo episodio. Hay algunos personajes que están muy estereotipados y desde que aparecen en pantalla sabes el papel que van a jugar. Toda esto hace que la serie se haga un poco cuesta arriba en determinados momentos. Por suerte cuenta con un elenco increíble donde destaca por supuesto Malena Alterio, rodeada de Celia Morán y de Álvaro Mel (que vimos recientemente en Netflix en Manual para señoritas).

Cochinas: celebra la sexualidad en el videoclub.

Celebra la sexualidad en el videoclub

Teniendo a la pornografía y a la sexualidad como telón de fondo muchas veces el humor suele girar en torno a esos temas. La celebración de la sexualidad en el videoclub funciona mejor en las situaciones cómicas (como un descuido relacionado con una película infantil o ciertas canciones que acompañan a la trama) que levantan la sonrisa durante su desarrollo, que las frases o muletillas que pretenden hacer de tono cómico. Algunas frases podían ser transgresoras en 1998, pero en 2026 ya están muy manidas por la ficción en general.

Profundizando más en lo que la comedia presenta, la protagonista trata de mercantilizar la pornografía e incluso se puede entender que el acceso de los vecinos (y especialmente las vecinas) a este contenido supone un triunfo en la liberalización sexual femenina. Cabría preguntarse, y evidentemente entiendo que no es tarea de la serie, si realmente es un triunfo del feminismo o del capitalismo, al ampliar la cuota de mercado, en este caso del mercado vinculado a lo sexual. ¿Se han liberado las mujeres o se ha ampliado el mercado de lo sexual? Cochinas trata (vagamente como hemos apuntado con la trama) de responder parcialmente a la pregunta conforme avanzamos en la misma.

Crítica rápida de Cochinas, ¿por qué ver la serie?

  • Celebra y normaliza la diversidad de cuerpos que hay en la vida real.
  • Comedia ligera que nos permite viajar al pasado más reciente y visitar nuevamente un videoclub.
  • La imaginación de las parodias iniciales, especialmente con algunos títulos, que ronda el límite entre brillantez y cutrez.

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