Un mes después de que La vida de Chuck llegase a los cines este viernes 14 de noviembre se estrena La larga marcha, el primer libro que escribió Stephen King y que publicó bajo el pseudónimo de Richard Bachman; analizamos la película en nuestra crítica.
Una historia ya conocida
En esta historia solo puede quedar uno en pie; y en eso tiene experiencia el director de la cinta, Francis Lawrence, que dirigió Los juegos del hambre: En llamas y ambas partes de Sinsajo. Esta no es una trama súper novedosa, pero se nos presenta un mundo distópico en el que un grupo de cien adolescentes arriesgan su vida por dinero y un deseo extra participando en una carrera.
Como en toda marcha, aquí solo uno puede atravesar la línea de meta. Tan solo tienen que seguir unas sencillas reglas: si bajan la velocidad de 5 kilómetros por hora, tienen un aviso. Si se paran, segundo aviso. Si se dan la vuelta, otro aviso. Al tercer aviso, reciben su pasaporte.
La larga marcha es angustiosa y te tiene pendiente para ver cuándo ocurre la siguiente desgracia. Todo comienza cuando Ray Garraty (Cooper Hoffman) decide presentarse a la carrera y le vemos despedirse de su madre para unirse a sus compañeros.
Comienza la carrera
Esta escena junto con un par de flashbacks son los que dan algo más de profundidad a la trama. Pues después de que el Comandante (Mark Hamill) dé el pistoletazo de salida todo ya ocurre en movimiento. Los chicos no pueden parar para nada y solo recibirán ayuda de los soldados que los acompañan para obtener agua y comida.
La larga marcha es de esas historias que consiguen sacar lo mejor de uno mismo cuando no hay nada más que dar. Y es que a cada paso que dan todo se vuelve más cruel y cada pérdida pesa más que la anterior. Vas conociendo más al grupo, ellos mismo se abren y van cambiando en el camino, y todo eso hace que les cojas cierto cariño.
Personalmente, yo no me he leído el libro así que solo puedo juzgar el producto como película y no como adaptación. Puede ser por eso que creo que esta es una historia a la que le falta algo para ser perfecta, como por ejemplo conocer las motivaciones de otros concursantes, saber de anteriores ediciones… En definitiva, poner un poco más de contexto al concurso y a la sociedad en la que viven.

Queremos más David Jonsson
Y hablando del reparto, si Cooper Hoffmann hace un maravilloso papel, por encima de él está David Jonsson. Su personaje es simplemente perfecto, no se doblega ante nada y no deja entrever sus debilidades a nadie. Su actuación es verdaderamente perfecta. El dúo consigue que una película de este tipo se te pase volando y no se haga nada pesada.
La larga marcha habla de amistad, de familia y sobre todo de rebeldía y política. Hay que avisar también de que hay escenas explícitas y llega a ser en algunas ocasiones desagradables. Es bastante dura. Aunque en estos tiempos en los que El juego del calamar entre otros muchos títulos es de lo más visto se puede decir que sabemos a lo que vamos.
Crítica rápida de La larga marcha, ¿por qué ver la película?
- Una historia que va a más y que no decae en sus casi dos horas
- El dúo Hoffmann-Jonsonn es impecable
- Es atrevida, incómoda y adictiva



