Julia Ducournau es una de esas directoras que no deja a nadie indiferente. Desde Crudo (2016), la película que la situó en el radar internacional, ha obligado tanto a la crítica como al público amante del cine de nicho a mirar de cerca su trabajo. Todo ello vuelve a hacerse evidente con su más reciente película, Alpha, presentada en la pasada edición del Festival de Cannes y que mañana llega a las salas de cine; os hablamos de ella en nuestra crítica.
Julia Ducournau: Una directora arriesgada
Puede gustarte o no el trabajo de Ducournau, pero lo que es innegable, es su visión única, y también retorcida, que plasma en cada uno de sus proyectos. Desde Crudo (2016) ya veíamos a una directora capaz de contarnos una historia sórdida balanceando géneros como el terror, el gore y el drama.
Su uso de las metáforas y alegorías para contar temas más profundos que los aparentes la hacen una cineasta arriesgada, cosa que, en una era de remakes, secuelas y precuelas, se agradece bastante. En Alpha, la directora lo vuelva a hacer. Y, aunque esta vez no guarda las distancias con lo literal como sí lo hizo en Titane (2021), sí emplea elementos metafóricos para contarnos un drama familiar que aborda la pérdida, la discriminación, la migración y el bullying.
¿De qué va Alpha?
Alpha (Mélissa Boros) es una niña de 13 años que, después de ser tatuada en una fiesta con una aguja de dudosa procedencia, comienza a manifestar síntomas de una enfermedad de la que solo se sabe que se transmite a través de encuentros sexuales o al compartir jeringuillas infectadas.
Esta enfermedad tiene una particularidad y es que las personas que la padecen, comienzan a convertirse en una especie de cerámica o piedra a medida que va avanzando el virus en su cuerpo. Al final, las personas que la padecen, quedan completamente convertidas en piedra y pierden la vida.
En este contexto, el incidente de Alpha se vuelve público en su escuela y comienza a ser marginada. En casa las cosas no son menores, ya que debe lidiar con su madre preocupada y sobreprotectora y la aparición de su tío Amin, quien jugará un papel importante entre Alpha y su madre.
Los pero y los aciertos de Alpha
Comencemos que lo no tan bueno de esta cinta. Alpha tiene un ritmo irregular. Aquí solo van sucediendo cosas aleatorias. Unas relacionadas con la enfermedad, otras relacionadas con la dinámica familiar y otras relacionadas con la adolescencia y la sexualidad.

El uso del recurso de la enfermedad al final podría no estar en la cinta y no pasaría absolutamente nada. El fondo narrativo no se vería afectado. Lo que me hace preguntarme: ¿por qué el esfuerzo de crear todo este canon alrededor de una enfermedad, cuando si la sustituyo por una enfermedad mental u otro estado físico, igual la historia avanzaría? La respuesta a esto es: decisión de la directora. Y es válido. Tampoco es algo que reste a la experiencia, pero sí es un «¿para qué?» al terminar de verla.
En los aciertos, las actuaciones son extraordinarias. Golshifteh Farahani quien hace de la madre de Alpha y Tahar Rahim como el tío, dan interpretaciones atinadas, balanceando bien los momentos de ira, dolor y euforia. Lástima que al ser una cinta tan irregular, es probable que no se hable de estos actores para la temporada de premios. Pero, sin duda, son de lo mejor que he visto este año en cuanto a actuación se refiere.
En conclusión
Alpha es una de esas películas «raras» que seguramente consiga su posición de honor como peli de culto de aquí a unos años. No es una película para todo el mundo y te parecerá muy buena o descabellada según tus expectativas o según conectes con ella. No es una película perfecta pero funciona y te hará sentir cosas, eso seguro.
Crítica rápida de Alpha, ¿por qué ver la película?
- Recomendada para fanáticos del cine francés
- Actuaciones impresionantes. Sin desperdicio
- Si te gustan las pelis con interpretación abierta, seguro la disfrutarás



