La llegada a los cines de The Running Man este viernes 21 de noviembre supone la tercera adaptación de un libro de Stephen King en lo que llevamos de año. Después de La vida de Chuck y La larga marcha tenemos una película más macarra, pero no menos espectacular. Os contamos en la crítica por qué debéis ver The Running Man.
Eso sí, esta no es la primera vez que la novela publicada bajo el pseudónimo de Richard Bachman llega a la gran pantalla. Ya lo hizo en 1987 con Arnold Schwarzenegger en el papel protagonista.
El reality más extremo
En la película nos adentramos en una sociedad futura cercana y The Running Man es el programa con mayor audiencia de la televisión. Se trata de una competición mortal en la que los concursantes deben sobrevivir treinta días mientras son perseguidos por un grupo de asesinos profesionales. Cada uno de sus movimientos es retransmitido a un público muy sediento de sangre.
Cada día que sobreviven en el programa se traduce en una recompensa económica. Desesperado por salvar a su hija enferma, a Ben Richards (Glenn Powell) le convence el productor del programa, Dan Killian (Josh Brolin), para participar en el juego mortal. Pero si Dan se pensaba que Ben iba a ser un jugador manejable estaba muy equivocado.
Las mil caras de Glen Powell
Desde el principio vemos que Ben es alguien que lucha por sus derechos y que no se queda callado ante nada. Esa ira y esa lucha social le ha supuesto más de un despido y cuando su hija enferma y necesita medicinas la desesperación le lleva a participar en uno de los concursos de la televisión. Podría haber ido a cualquier otro, pero él es elegido para el más duro de todos, pero con mayor compensación económica.
Ben, junto con otros dos concursantes interpretados por Katy O’Brian y Martin Herlihy, son quienes entretendrán al público durante treinta días, o lo que duren. A medida que se disparan los índices de audiencia, también lo hace el peligro, y Ben debe burlar a sus verdugos y a una nación adicta a verle caer.
Da gusto ver actuar a Glen Powell en cualquiera de sus papeles. Puede ser un romántico como en Cualquiera menos tú, volar con Tom Cruise en Top Gun: Maverick o luchar por su vida en The Running Man, que su modo de actuar es hipnótico.

Una distopia nada alejada de la realidad
Aquí se antepone a una sociedad que controla la información e incluso dicta en qué concursos debe participar y a qué trabajos puede acceder. Sinceramente, la novela de 1982 se acerca mucho a nuestra sociedad actual, y eso es lo que da miedo.
Fuera de la crítica social, tiene una gran banda sonora y un ritmo trepidante que os hará desear más. Es una película que se disfruta mucho con toda esa adrenalina que suelta y seguro que se convertirá en uno de los blockbusters del año.
Crítica rápida de The Running Man, ¿por qué ver la película?
- Glen Powell deja claro que pude hacer cualquier papel
- Refleja una realidad que no nos es tan desconocida
- Nunca son suficientes las adaptaciones de Stephen King



