Y con «que faltaba», no hago referencia a la necesidad. Es al hecho de que es una de las primeras series que se aventuran en la juventud de alguien tan peculiar, característico y, francamente, desesperante, como Sherlock Holmes. Prime Video ha decidido lanzarse a por la historia «no contada» de alguien sobre el que ya se había contado (casi) todo: series, películas, históricas, modernas, con Holmes siendo mujer… El personaje (y la obra) de sir Arthur Conan Doyle ha sido el epicentro de los crímenes imposibles, los de placa y pipa, los de «células grises» y muchas más peculiaridades. Ahora, ¿será la nueva presentación un acierto o un error catastrófico? ¡Os lo contamos en esta crítica de El joven Sherlock!
¿Qué tendrá Holmes que ha vuelto loco a todo un género artístico de literatura y cinematografía? Esa es la pregunta que le ha tocado investigar a Hero Fiennes Tiffin (After) para defender al característico detective Sherlock Holmes en una época llena de adolescencia, inseguridades y emociones cuando al detective, en muy pocas ocasiones, se le ha atribuido ninguna de las tres características. Y ahí viene el gran conflicto de la serie, la razón para dudar sobre si dedicarle casi diez horas a Prime Video o invertir en otro hobby el tiempo libre: ¿cómo encajaría en la visión de sir Arthur un genio loco adolescente que vuelve loco a todo Scotland Yard?
Para responder a la pregunta, El joven Sherlock traslada al espectador a un internado. Un peculiar adolescente, brillante y un poco sociópata, termina investigando un incidente que no interesa desde la dirección que se alargue más de lo necesario. Un supuesto «accidente», digamos. A partir de ahí, el joven Sherlock Holmes se va a meter de cabeza en una (muy poco deseada) investigación llena de pistas, tensiones (por supuesto, no deja de ser un instituto) y ciertas visitas de personajes conocidos que conectarán con la vida posterior del pequeño Holmes.
Una apuesta muy segura: acción, misterio y rampas de velocidad
Es difícil equivocarse cuando el director no es un novato en el género. Y, aunque la historia no lo era (no del todo, ya entraré en detalles en el siguiente apartado), apostar por Guy Ritchie (Sherlock Holmes, las de Robert Downey Jr., Jude Law y Rachel McAdams) para dirigir una nueva historia de un personaje que conoce muy bien fue asegurar territorio. Rampas de velocidad, acción muy controlada y una dinámica que el director conoce como la palma de su mano. Es un combo difícil de resistir en una serie a la que el ritmo le viene como anillo el dedo.

Y, por suerte, After no ha representado el trabajo que puede hacer el joven Fiennes en cuanto a la pequeña y a la gran pantalla (aunque su Tom Riddle de pequeño ya apuntaba a maneras en las adaptaciones originales de Harry Potter). Hero Fiennes ha defendido a un Sherlock muy difícil de representar. Alejado lo justo de la comedia burlesca y con puntadas emocionales de un personaje envasado al vacío. Aunque a los más fanáticos de Holmes les va a faltar ver a un personaje más desinteresado que inseguro, ligeramente más insoportable y un poco más… bueno, más Holmes.
¿Es algo necesariamente negativo? No, por supuesto, no tiene por qué. Aunque a la serie le falta, precisamente, lo que debería haber garantizado el éxito desde las oficinas de producción de Amazon: el riesgo. Todo se queda en pinceladas y en una apuesta segura, pero ligeramente aburrida. Y es que una trama sin explorar, un personaje muy conocido solo en su adultez y la posibilidad de ver a un personaje tan característico y reconocible como Sherlock en un drama juvenil debería haber prometido oro. Y bueno, se ha quedado en una plata con purpurina dorada.
Un título desafortunado y un thriller que se queda en un notable bajo
Probablemente, más de uno (y más de dos), leyendo hasta aquí, hayáis pensado: «un genio loco del cual se contó solo su vida adulta al que interesaría ver cuando era un adolescente… ¿de qué me suena?». Y, para eso, tenemos que viajar a una de las icónicas sit-coms de la pequeña pantalla: Big Bang Theory. Del Joven Sheldon a El joven Sherlock cambian, literalmente, tres letras. Dos genios. Dos viajes al pasado para conocer la infancia de dos personajes tremendamente raros y los dos títulos de las series tenían que ser iguales. El título es una parte más del producto, señoras y señores, y le resta tantos puntos como le puede hacer ganar.

A nivel narrativo, ya ahondando un poco más en los ocho capítulos de la temporada (y sin entrar en ningún detalle que pueda destripar la historia), el arco principal es interesante. Tiene un caso bien resuelto que hace pensar al espectador y encaja bien las piezas sin dejar cabos sueltos. Vamos, un buen trabajo detectivesco, tal y como haría Sherlock Holmes. Tendría delito que el caso no tenga sentido ninguno cuando el que lo investiga es uno de los grandes. Bueno, solo igualado por el también anecdótico Hércules Poirot.
Pero sigue siendo un poco insípido. Y, con la dificultad que conllevaba, a veces se fue de la balanza el equilibrio entre humanizar a Holmes y que dejara de ser Holmes para ser un humano normal y corriente que investiga un incidente. Y tampoco se trabaja a nivel narrativo con tanto acierto la parte secundaria como la parte principal. Varias tramas acaban sin una resolución convincente.
En cuanto a que un detalle repetido se convierte en estilo cinematográfico, repetirlo hasta la saciedad en absolutamente todos los capítulos no lo convierte en estilo, sino en exceso. Y sí, un determinado tipo de plano, de corte o de efecto puede ayudar a interpretar el ambiente emocional o psicológico en una escena determinada. Pero la línea entre el «pobrecito» y el «¿otra vez?» es extremadamente fina. Así que sí, concluyendo esta crítica de El joven Sherlock, es una serie muy bien hecha y que se disfruta. Ahora bien, mejor no esperar una adaptación tremendamente fiel de la obra de sir Arthur Conan Doyle. Es olbigar al trabajo de Hero Fiennes, del resto del reparto y del equipo a decepcionar. Yo le daría un notable bajo.
Crítica rápida de El joven Sherlock, ¿por qué ver la serie?
- Fiennes hace muy buen trabajo, a pesar de que el papel no era nada fácil.
- Está muy bien hecha y se disfruta viendo a alguien como Sherlock Holmes estudiando y siendo un joven problemático.
- ¿El problema? Parece un Holmes «de lejos» y la serie no arriesga lo que debería haber arriesgado.



