Crítica de ‘Zeta’, un vistazo al espionaje español y el mismo Mario Casas

FBI, CIA, MI6… irónicamente, la taquilla española está más acostumbrada a los dramas policíacos con agencias de espionaje extranjeras que a los de propia cuna. ¿Desconocimiento, tal vez? Puede ser. Apostamos a que no mucha gente sabe que España cuenta con una agencia propia al más puro estilo de la CIA. Aunque bueno, no dejamos de ser algo castizos. Ahora bien, si el que tiene placa y un nombre en clave es Mario Casas… la cosa cambia, ¿no? ¡Acompañadnos en este viaje entre España y Colombia con nuestra crítica de Zeta, el último drama con eñe de Prime Video!

Empezamos con un pequeño resumen. «Zeta» (Mario Casas, Contratiempo) es el mejor agente del CNI (el Cuerpo Nacional de Inteligencia español). Así que es la mejor apuesta para investigar cuatro sospechosos asesinatos, los de los cuatro miembros del CNI que, junto a un quinto agente, trabajaron en una operación encubierta en los 80 en colaboración con la inteligencia colombiana. El quinto agente implicado sigue vivo, el único que ha conseguido huir del asesino, y, junto a una agente de Colombia, «Alfa» (Mariela Garriga, Misión Imposible: Sentencia Final), tendrán que averiguar qué se oculta tras la «operación Ciénaga» de hace 35 años, la que ha sentenciado a los agentes del CNI y de la que, curiosamente, sabe más la inteligencia colombiana que la española.

Señoras y señores… ¡Dani de la Torre!

Imagino que el nombre os sonará a pocos, pero es el «cerebro» detrás de Zeta. O uno de ellos al menos, el equipo es bastante grande. Pero, ¿por qué es relevante Dani de la Torre? Porque es la mente detrás de grandes títulos de la cinematografía (y la pequeña pantalla) española. Os sonará La unidad (serie de Movistar), La sombra de la ley (un gran triunfo en los Goya y una de las mejores películas en cartelera en 2018), Marbella (con el icónico Hugo Silva)… Todas, dirigidas por Dani de la Torre.

Crítica de Zeta

¿A dónde voy a parar con esto? Una unidad de élite de la Policía Nacional, un misterio de época, un abogado en una de las ciudades más controvertidas de España… No es su primer rodeo. Así que Zeta tiene un pequeño sello de calidad garantizado, más allá del reparto estelar que completa Luis Zahera (El reino, As Bestas, Celda 211) como dupla de Mario Casas. De la Torre sabe de thrillers, sabe de acción y, sobre todo, sabe de la «orden y ley» en España.

Ahora bien, el pequeño sello de calidad de Dani de la Torre también es una pequeña desventaja. Es como comprar en un supermercado, el mismo producto con la misma etiqueta, salvando excepciones, suele tener el mismo sabor y la misma utilidad. Zeta cae un poco en ese error. Es un producto más de Dani de la Torre. Sí, con sus virtudes, su pedazo de reparto y ese guiño personal que solo este director tiene para la ficción de acción… Pero uno más, por lo que no hay demasiada innovación dentro de la película.

Una historia rítmica y un final acelerado

El ritmo es la clave de toda buena película. Y, sobre todo, de toda buena película de acción. Zeta mantiene el ritmo muy bien (ya lo he comentado, Dani de la Torre sabe lo que hace), pero… qué malas son las prisas. Aquí entra una ley no escrita dentro del mundo de los thrillers y es que, a trama complicada, no puede haber un final atropellado. Y, mucho menos, en los dramas de espionaje.

Crítica de Zeta

Amplío la explicación. Tenemos dos agencias de inteligencia (CNI y la de Colombia), dos historias (el caso actual y el de la «operación Ciénaga»), dos líneas temporales (presente y pasado, hace 35 años) y dos grupos de protagonistas (los investigadores actuales y los cuatro agentes asesinados, junto con el quinto que sigue con vida), todos ellos con nombres en clave. Hay muchos ingredientes para dejar cocer, y no se puede acelerar un proceso que se lleva construyendo casi dos horas, porque pueden quedar (muchos) cabos sueltos.

Ese es el gran problema de Zeta. Un final atropellado. Una prisa inexplicable por acabar con una historia que merece un final largo y explicativo. Hay una cosa que no debería necesitar nadie para ver una película, y es papel y bolígrafo. Cuando la trama no se puede seguir con facilidad y hay que preguntar qué está pasando… el que lo cuenta está apresurándose demasiado.

¿Por lo demás? Zeta no es tiempo perdido. Es una historia muy buena, con unos actores que la cuentan de una forma magistral y un ritmo y una acción trepidantes que nos permiten echar un buen vistazo dentro del intrincado mundo del espionaje. Obviando el problema del final, es una buena película, con el sello de calidad garantizado de Dani de la Torre. Y el de Mario Casas, Luis Zahera y Mariela Garriga. Así que, desde FilmHunters, acabamos la crítica de Zeta con recomendación: es una buena película para ver con un bol de palomitas, aunque la ambición de Prime Video se quedó un poco corta.

Crítica rápida de Zeta: ¿por qué verla?

  • Mario Casas ya es tradición española, y está muy curioso verle en un thriller de acción transatlántico.
  • La dupla Casas-Zahera y Casas-Garriga está muy equilibrada.
  • ¿Lo malo? El final es demasiado atropellado.

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