Antes de adentrarnos en su historia a través de nuestra crítica, resulta interesante conocer la idea detrás de Cooties, una película que nació a partir de una premisa tan sencilla como completamente disparatada: ¿qué ocurriría si un grupo de profesores tuviera que sobrevivir a un colegio después de que sus alumnos se convirtieran en violentas criaturas infectadas?
La idea llegó a manos de Leigh Whannell, quien, junto a Ian Brennan, desarrollaron una historia capaz de combinar el terror con la comedia más absurda. Esta mezcla resulta especialmente interesante teniendo en cuenta la relación de Leigh Whannell con el cine de terror, mientras que Brennan aporta una visión mucho más ligada al humor, dando como resultado una película con una personalidad muy particular.
Dirigida por Jonathan Milott y Cary Murnion, y protagonizada por nombres como Elijah Wood, Alison Pill, Rainn Wilson y el propio Leigh Whannell, Cooties no intenta esconder lo absurda que resulta su propia premisa. Al contrario, abraza por completo esa locura y la convierte en una de sus mayores virtudes, creando una historia de zombis diferente, donde el caos, el humor negro y el terror conviven para ofrecer una experiencia tan extraña como entretenida.
La película que llevó la comedia negra al aula
Un grupo de profesores se encuentra atrapado en un colegio después de que una extraña infección convierta a sus alumnos en violentas y sanguinarias criaturas. Lo que comienza como un día aparentemente normal termina transformándose en una auténtica pesadilla, obligando a los supervivientes a enfrentarse a una situación tan absurda como peligrosa; sobrevivir a sus propios estudiantes.
Una premisa tan sencilla como original que se convierte, desde el primer momento, en el punto de partida de una historia donde el caos, la supervivencia y el humor se mezclan constantemente. A partir de ahí, Cooties construye una aventura completamente disparatada en la que un grupo de profesores, cada uno con una personalidad muy diferente, deberá intentar escapar mientras la situación se vuelve cada vez más absurda.
La película no se limita a presentar una historia convencional de zombis o infectados. Utiliza el terror como escenario para desarrollar una comedia negra llena de situaciones ridículas, personajes extravagantes y momentos completamente inesperados, convirtiendo una premisa que podría haber sido puramente terrorífica en una experiencia mucho más divertida y entretenida. Entre ataques, persecuciones y situaciones cada vez más surrealistas, Cooties construye una historia que abraza por completo su propia locura y convierte precisamente ese absurdo en una de sus mayores señas de identidad.
La premisa que convirtió lo absurdo en una comedia de terror
Cooties consigue convertir un lugar tan cotidiano como un colegio en el escenario de una auténtica pesadilla, transformando las aulas, los pasillos y el patio en un espacio dominado por el caos, la violencia y unos alumnos que han dejado de ser precisamente inocentes. Lo que debería ser un entorno familiar termina convirtiéndose en el lugar del que sus propios profesores intentan escapar. Sin embargo, la película no utiliza esta situación únicamente para construir una historia de supervivencia. Cooties convierte cada situación en una oportunidad para desarrollar su humor. Los ataques, las persecuciones y el peligro constante conviven con diálogos disparatados y personajes que reaccionan de formas completamente diferentes ante una situación que parece sacada de una auténtica locura.

Para mí, esa es precisamente una de las grandes virtudes de Cooties, sabe perfectamente lo absurda que es y no intenta ser algo que no es. No busca construir un terror especialmente profundo, sino utilizar esa idea como punto de partida para crear una experiencia divertida, caótica y tremendamente entretenida. El humor se convierte en su principal motor y consigue que incluso los momentos más grotescos terminen resultando divertidos.
Un elenco que da vida al caos
Uno de los grandes aciertos de Cooties está también en su reparto y en unos personajes que consiguen darle todavía más personalidad a la película. Entre ellos destaca Clint Hadson, interpretado por Elijah Wood, quien aporta una energía mucho más cercana y familiar al protagonista. Su personaje funciona especialmente bien porque, en medio de todo el caos, consigue mantener ese punto de humanidad que hace que resulte fácil conectar con él y seguir su desesperada lucha por sobrevivir.
Pero si hay un personaje que para mí se roba buena parte de la película es Doug, interpretado por Leigh Whannell. Su actitud, sus diálogos y la manera en la que se enfrenta a cada situación aportan un punto de humor constante que encaja perfectamente con el tono de la película. Leigh Whannell está especialmente divertido en el papel, consiguiendo que Doug sea uno de esos personajes que recuerdas mucho después de terminar la película.
También merece una mención especial el diseño y maquillaje de los niños infectados. Aunque la película apuesta principalmente por la comedia, su aspecto consigue mantener ese componente grotesco que necesita una historia de este tipo. Los pequeños detalles visuales de la infección, combinados con la violencia de sus ataques, hacen que el contraste entre lo aparentemente inocente de los niños y el caos que provocan resulte todavía más divertido y perturbador.

Una de esas películas que se disfrutan de principio a fin
En conjunto, el reparto, los personajes y el apartado visual terminan de completar una película que sabe perfectamente lo que quiere ofrecer. Quizá habría disfrutado de un terror algo más profundo, pero no creo que eso le reste demasiado, porque esa falta de seriedad es precisamente lo que permite que Cooties mantenga ese tono tan desenfadado, absurdo y familiar. Y por eso, sigue siendo para mí una de esas películas que recomendaría especialmente a quienes busquen comedia negra, terror absurdo y, sobre todo, una historia diferente con la que pasar un buen rato.
Quiero hacer una mención especialmente especial a Jonathan Milott y Cary Murnion, porque considero que su dirección es uno de los grandes puntos a favor de Cooties. Consiguen llevar una premisa tan alocada a la pantalla con muchísimo ritmo, personalidad y sentido del humor.
Crítica rápida de Cooties, ¿por qué ver la película?
- Cualquier fan de la comedia negra y el terror absurdo debería verla.
- Una historia original y tremendamente entretenida, capaz de convertir una premisa tan absurda como unos niños infectados en una experiencia completamente divertida y memorable.
- Una mezcla de terror, humor y personajes carismáticos que consigue ofrecer una película diferente, desenfadada y perfecta para quienes busquen pasar un buen rato sin tomársela demasiado en serio.



