Pertenezco a esa generación que soñaba con llegar a Narnia a través de un armario y la película de la que hablo hoy en la crítica me ha recordado a ella; os hablo de El árbol muy muy lejano. Llega a los cines el 9 de octubre.
La película está basada en los libros de Enid Blynton. Esta es la historia de una familia que se ve obligada a mudarse a la remota campiña inglesa después de que a la madre la despidan del trabajo y eso implique también que les echan de su hogar. Es así como la pareja y sus tres hijos terminan viviendo en un granero que lejos está de ser una casa habitable.
La aventura de sus vidas
Polly (Claire Foy), Tim (Andrew Garfield) y los pequeños Fran (Billie Gadson), Joe (Phoenix Laroche) y Beth (Delilah Bennett-Cardy) verán como su vida cambia totalmente. Polly tratará de hacer esa casa habitable gracias a sus dotes de invención mientras que Tim comenzará a plantar tomates para comercializar su salsa. Eso nos deja a tres niños aburridos y sin conexión a internet.
Todo eso cambia cuando la introvertida Fran se adentra en el bosque buscando algo de aventura. Ignorando toda advertencia de que se mantenga lejos, llega a un árbol gigante que esconde algo más. Resulta ser un árbol mágico en el que habitan personajes entrañables como Cara de Luna (Nonso Anozie), Seditas (Nicola Coughlan), el Señor Comosellame (Oliver Chris), Doña Lavamucho (Jessica Gunning) o el Señor Cazuelas (Dustin Demri-Burns).
La cosa no se queda solo ahí, sino que serán capaces de viajar a otros mundos fantásticos y enfrentarse a distintos desafíos en el que aprenderán a trabajar juntos y a valorarse más entre ellos.

Que nadie nos quite la ilusión
Ante todo, El árbol muy muy lejano es una película familiar. Pero sobre todo da gusto ver una película llena de color en la que no hay que forzar la vista para ver algo. Ese simple aspecto técnico creo que le da un aire especial y que además de compararlo con la magia de Narnia se compare con historias como Paddington o Wonka, ya que comparten guionista —Simon Farnaby— con la película de la que hablamos hoy.
La magia de estas películas está en ver lo especial de las cosas en los elementos más ordinarios. También tiene ese sentimiento de familia y de enseñar que, aunque a veces sean tan solo unos pequeños momentos, son esos los que atesoramos después con más cariño.
Es una trama bastante tierna que cautivará a los más jóvenes de la casa y que transmite una ilusión que no solo los niños tenemos. Eso sumado a unos personajes extravagantes, unos mundos fantásticos (unos mejores que otros) y unas situaciones que si no las vives jamás creerías que pueden suceder da como resultado una película con personalidad, alegre y que te aleja un rato del mundo convencional.
Crítica rápida de El árbol muy muy lejano, ¿por qué ver la película?
- Una película para toda la familia que te hará volver a tu infancia.
- Un reparto que consigue transmitir mucha ternura.
- Tiene mucha personalidad y cada uno de sus personajes te sacará una sonrisa.



