Crítica de ‘La casa del dragón’, la esperadísima precuela de ‘Juego de tronos’ sobre los Targaryen

Hacía mucho tiempo que no se escuchaban los famosos apellidos de Juego de tronos. Podría parecer que, después del precipitado final de la serie original, HBO Max iba a tener complicado el tema promocional de la precuela. Al fin y al cabo, no es ningún secreto que dejó un mal sabor de boca, sobre todo para los fans de la familia que ahora protagoniza la precuela. Pero, en un mes en el que ha habido pocos estrenos en las plataformas (el último fue Ellas dan el golpe, de Prime Vídeo), por fin se ha vuelto a escuchar el santo y seña de la familia Targaryen: drakarys. Sí, ya está el primer capítulo en su plataforma. ¡Os dejamos la crítica de La casa del dragón!

La historia empieza 172 años antes de Daenerys Targaryen, antes de que los Lannister ocuparan el trono de hierro tras la caída en desgracia de la casa del dragón después del reinado del famoso Rey Loco. Tras ser el último de su linaje, el vigente rey apostado en Rocadragón nombra a Viserys Targaryen para sucederle en el trono. Años después, el rey espera un hijo para que continúe el reinado de la familia, recibiendo el trono por derecho en la línea sucesoria por delante de Rhaenyra (Milly Alcock), su primogénita; y Daemon (Matt Smith), el hermano de Viserys. Nueva pelea por el mítico trono de hierro, pero, esta vez, la sanguinaria batalla queda en una única familia: la del estandarte del dragón rojo de tres cabezas.

La guerra por el poder entre los miembros de la casa Targaryen

Juego de tronos dejó muy claro a lo largo de sus ocho temporadas qué caracterizaba a la carismática casa: los dragones. Hasta la propia Rhaenyra lo dice en una escena del piloto, la capacidad de controlar a los dragones les acercaba más a los dioses que a los humanos. La familia de melena plateada es la familia más poderosa de los siete reinos, por eso esta temporada promete una insólitamente cruenta batalla por el trono de hierro. La protagonista, Rhaneyra (la muchacha rubia de los carteles) es una mezcla entre Daenerys, Arya y Sansa: siente devoción por los dragones, tiene mucha mano para controlarlos y, aunque acepta que su destino (por ser mujer) va a estar lejos del liderazgo, se niega a ser «la mujer de alguien», prefiere entrenar y salir al campo de batalla.

Como oveja negra en un rebaño de subordinación de género, Rhaenyra tiene una muy buena relación con su tío Daemon, el «repudiado» de la familia Targaryen. Es un joven… ligeramente desequilibrado que hace que sean más creíbles los relatos sobre el Rey Loco. Sanguinario, jefe de la Guardia por decisión de la Mano del Rey, impulsivo y orgulloso. Tiene apoyos en el consejo, pero el que más le defiende es Viserys, que se niega a dejarle fuera de la familia. Y bueno, como es de esperar, Daemon no va a quedarse sentado cuando el trono, teóricamente, le corresponde por derecho. Así que no, ya no es cuestión de una pelea entre casas, y esa es la principal diferencia con la serie principal.

Crítica de La casa del dragón

Perfección técnica al más puro estilo de Juego de tronos

Supongo que es el lado bueno de ver una súper-producción: a veces, aprovechan la inversión. La casa del dragón es una copia casi exacta de la serie madre en cuanto a fotografía y estilo. Es como si hubieran cogido la biblia de Juego de tronos y la hubieran aplicado en la edición, etalonaje y ecualización. La ropa, los diálogos, las armas y hasta las posturas de los personajes son el vivo ejemplo de la sucesión (irónico porque, al fin y al cabo, es una precuela). Y es imposible ver a un solo Targaryen sin acordarse de Daenerys, sobre todo en el caso de Rhaenyra.

¿Es un problema? No necesariamente. La mayoría de los espectadores de La casa del dragón son heredados. El atractivo de la serie de HBO es, precisamente, que pertenece al universo de la serie original. Y, después de tantos años y de un final decepcionante, los fans quieren más de la famosa familia representada exclusivamente por Daenerys Targaryen (y Emilia Clarke). ¿Cuánta gente con el inconfundible pelo platino se paseaba por los siete reinos en Juego de tronos? Una. Ha llegado la hora del dragón.

Crítica de La casa del dragón

La Canción de hielo y fuego, el hilo que conecta la precuela con la serie original

El título es inconfundible. Fue el primer libro de la saga y la vieja profecía sobre la que se construía el futuro de los siete reinos. «Aegon anticipó el fin del mundo de los hombres», dice Viserys en el piloto de La casa del dragón. Un final que «comenzaría con un crudo invierno procedente del lejano norte». Suena familiar, ¿verdad? 172 años antes del «Winter is coming», los Targaryen ya cargaban generación a generación con la profecía de El Conquistador. La caída de los siete reinos. La temida llegada del Rey de la Noche.

No diría que la precuela vaya a ser «fan service», aunque habrá que esperar a ver cómo sigue. Lo que está claro es que tienen una buena base y promete. HBO está tan confiada que la llama «el estreno del año». Y, a falta de más capítulos, mi conclusión para la crítica de La casa del dragón es que la serie parece un regalo para los fans de Juego de tronos que quieran más de la casa Targaryen.

Crítica rápida de La casa del dragón: ¿por qué ver la serie?

  • Por saber más de la historia de los Targaryen
  • Porque Rhaenyra es digna predecesora de Daenerys
  • Por la increíble banda sonora

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