Crítica de ‘Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades’: el batiburrillo de raíces de Iñárritu

El último largometraje de Alejandro González Iñárritu fue El Renacido. Difícil de olvidar, no solo porque fuese la película con la que, al fin, Leonardo DiCaprio se llevó el esperado Óscar, sino porque también le hizo ganarse la estatuilla a Mejor director. Un premio que ya se llevó con su anterior filme, Birdman. Quizá por eso, siete años después de sus grandes éxitos estadounidenses, Iñárritu ha querido superarse con un filme mexicano. En esta crítica de Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, os contamos en qué aspectos se ha superado… y en cuáles ha caído.

Primer aspecto (y en mi opinión, único) en el que ha superado a sus predecesoras: duración. El renacido ya duraba 156 minutos (unas dos horas y media) y con Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades le ha sumado casi 20 minutos más, llegando a los 174. ¿Un acierto? Personalmente creo que es uno de los errores más graves del filme. Hay que empezar a dejar de creer que la duración estándar de las películas supera las dos horas.

Iñárritu vuelve a sus raíces mexicanas

Pese a ello, Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, consigue enganchar desde el principio con su surrealismo. Dos escenas iniciales impactantes, aparentemente inconexas, que te llevan a preguntarte qué tiene el director en la cabeza y qué quiere contarte. Aunque el problema es, precisamente, que tardas demasiado en darte cuenta de qué quiere mostrar exactamente.

Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, es una historia que cuenta la vida de Silverio Gama (Daniel Giménez), un periodista mexicano especializado en documentales. Ha conseguido éxito en su profesión, tanto que abandonó su tierra natal junto a su familia y se fue a vivir a Estados Unidos. Pero volverá a México para recoger un premio por su trabajo y, una vez en su tierra, empezará a cuestionarse temas tan trascendentes como el éxito, las raíces o incluso el colonialismo.

En líneas generales, el filme tratará todos estos temas utilizando multitud de metáforas y surrealismo. Sobre todo surrealismo. Cuando parece que estás viendo una película de un corte más realista, Iñárritu se las apaña para meter algún elemento que te saca de lo que estás viendo. Y, en realidad, esto es otro acierto, porque hay escenas tan largas y soporíferas, que un poco de fantasía es lo único que consigue que veas las casi tres horas de largometraje.

Es largo, sí. Muy largo. Sobre todo, porque a veces da la sensación de que da demasiadas vueltas, se entretiene en detalles absurdos una cantidad excesiva de tiempo y mete elementos del todo inconexos. Pero, a pesar de todo esto, es importante verlo hasta el final. Porque hasta que la película no alcanza sus últimos minutos no se puede dar un sentido a la mayoría de situaciones surrealistas que suceden a lo largo de sus casi tres horas.

Buena visualmente, excesivamente larga

Precisamente que Iñárritu le haya dado un sentido a todo y no lo haya dejado como un listado de desvaríos bien rodados es lo que ha hecho que al final la película me haya gustado un poco más. Pero no os voy a engañar: pasada la primera hora, solo podía pensar en que me quedaban dos horas por delante y que no estaba entendiendo nada. Y si la película se va a ver solamente en cines, es probable que tu público la vea completa. Pero en el momento en el que llegue a Netflix, no descartaría que la mayoría abandone a la mitad.

Otro aspecto innegable del filme y que hay que destacar en esta crítica de Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, es que Iñárritu sabe hacer cine. La película tiene planos espectaculares e ideas muy buenas. Su mayor defecto, en este caso, es no haber sabido enlazarlo todo mejor para que quedase más fluido, más cohesionado. Porque algunas de las mejores escenas de toda la película da la sensación de que están metidas con calzador. Y es una pena.

Crítica de Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, iñárritu.

Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades podrá verse en cines a partir del 4 de noviembre y llegará posteriormente a Netflix el 16 de diciembre. Si eres fan de Iñárritu y quieres ver su primera película mexicana después de sus grandes éxitos norteamericanos, no puedes perdértela. Si por el contrario eres más de películas que no lleguen a tres horas, de corte realista y ritmo rápido, quizá no sea tu película.

Crítica rápida de Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades: ¿por qué ver la película?

  • Sus primeras escenas son impactantes.
  • No deja de ser un filme de Iñárritu, que ya ha demostrado sus dotes como director en otras ocasiones.
  • ¿Lo malo? Su excesiva duración y su falta de sentido en ocasiones.

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