Llega a los cines la nueva película de Pixar: Hoppers: Operación Castor. En esta ocasión, los chicos de la filial de Disney nos presentan una cinta muy divertida, llena de acción, con un valioso mensaje ecologista y alguna que otra enseñanza inspiradora que logrará emocionar tanto a los más pequeños como a los mayores de la casa. Es uno de los estrenos más esperados del año, en el que la compañía de animación ha puesto todo su talento a trabajar para recuperar su prestigio tras una racha de resultados irregulares en sus últimas producciones. Desde Film Hunters vamos a ver en nuestra crítica si Hoppers lo ha conseguido y además de acercaros nuestra opinión.
Pero ¿qué es realmente Hoppers?
La palabra «hoppers», que da título al film, es un término utilizado en la película para describir un programa tecnológico mediante el cual la conciencia de un ser humano «salta» y se incorpora a un robot con apariencia de animal.
Así es como nuestra protagonista —Mabel, una niña inquieta y rebelde pero muy inteligente— consigue con la ayuda de su profesora de ciencias, la doctora Samantha, y su equipo, infiltrarse en el mundo animal del bosque metida en un castor robótico.
¿Por qué gusta tanto Hoppers?
El largometraje cuenta con dos puntos fuertes que explican la buena acogida que está teniendo en taquilla. Uno de ellos es la defensa a ultranza de la naturaleza. Con el avance del progreso humano, a veces olvidamos el daño que podemos causar al medioambiente, y aquí Hoppers pone el foco en ello, sensibilizando a los espectadores sobre el cuidado, el respeto y la valoración del ecosistema.
Los animales de la cinta nos hacen empatizar con ellos y nos convierten en partícipes de las desastrosas consecuencias que cualquier cambio brusco puede tener en su hábitat. En el caso concreto del film, el conflicto gira en torno a la construcción de una autopista que amenaza con destruir su bosque.
El segundo punto, y para nosotros todavía más importante si cabe, es el valor de la solidaridad, la aceptación del «diferente» y el refuerzo de la amistad que transmite esta historia de Pixar. El pintoresco conjunto de animales que habita en el bosque —cada uno con sus propias características y personalidades— demuestra que, a pesar de sus diferencias, pueden convivir, ayudarse y respetarse.

Es una lección de vida bonita y muy necesaria para los tiempos que vivimos y la película la sabe transmitir con fuerza y sensibilidad.
De hecho, ese respeto y comprensión por el otro también nos hace ver que incluso aquel a quien consideramos un enemigo o alguien poco afín puede tener más cosas en común con nosotros de las que imaginamos. Quizás, si lo conociéramos mejor, descubriríamos puntos de encuentro inesperados y, por qué no, podría surgir incluso una amistad sincera.
Originalidad de la animación
La animación de las producciones de Pixar siempre ha sido un factor destacable, pero para Hoppers han conseguido dar un gran salto hiperrealista en la representación de los animales y el entorno. En concreto y especialmente en los castores, el sistema tecnológico de Pixar consigue que estos se vean extremadamente reales: el pelaje se moja, brilla con la exposición a la luz solar y transmite una gran sensación de naturalidad.

Cabe destacar también que Disney contrató como asesora a una experta en el comportamiento de los castores, la doctora Emily Fairfax, quien ayudó a dotar a la animación de un enfoque científico más riguroso. Como curiosidad, uno de los personajes de la trama lleva su nombre como homenaje. El entorno del bosque está recreado con mucho detalle: la luz, los diferentes tonos verdes o las aguas del estanque, parecen casi saltar de la pantalla.
Un último detalle en el que merece la pena fijarse, y que resulta bastante llamativo, es un recurso utilizado por los creadores del film: cuando la «conciencia» de los protagonistas humanos está dentro de los robots, el resto de animales del bosque parecen, en sus rasgos y comportamientos, auténticas personas. Sin embargo, cuando Mabel y compañía vuelven a sus cuerpos humanos, la animación cambia y los «bichos» vuelven a verse simplemente como animales. Este contraste visual aporta un toque muy original y hace que muchas escenas resulten especialmente divertidas.
Crítica rápida de Hoppers, ¿por qué ver la película?
- Transmite a los niños —y no tan niños— unos mensajes enriquecedores, como el cuidado del medioambiente y la empatía hacia los demás, en especial hacia los que son diferentes
- Es una historia original, divertida y llena de acción que se pasa volando
- El motor de animación, la calidad de la imagen, la luz y las texturas hacen de la película una delicia visual



